por Alef Pérez
En la Nueva España, la Nueva Galicia correspondió a los actuales estados de Jalisco, Aguascalientes, Zacatecas, Colima y Nayarit tuvo uno de los procesos de conquista más violentos. Sin olvidar, en parte se trató de comunidades semi-nómadas o nómadas, esto creó situaciones complicadas por la indisposición de estos pueblos a aceptar tener un asentamiento fijo, vivir de la agricultura o recibir el culto cristiano, los cuales eran elementos fundamentales de dominación de los españoles.
En particular, el pueblo de los cazcanes estuvo localizado en la región de la actual estado de Zacatecas en la Nueva Galicia novohispana. El mismo presentó una forma de vida de tradición semi-nómada en las tierras áridas del norte, también fueron considerados chichimecas, vocablo de origen náhuatl, que los españoles utilizaron como sinónimo de barbaros del norte. En 1540, frente el avance de los españoles, comenzó su rebelión.
En la mentalidad de pueblo de los cazcanes, la rebelión tuvo bases mítico-religiosas previas a la llegada de los españoles. Consideraron el retorno de su dios, Tecoroli, el cual llegaría con todos los antepasados para derrotar y expulsar a los invasores, esto daría inicio a una edad dorada para la comunidad. Elaboraron su propio ritual para borrar la marca del bautismo católico. En franco repudio, quemaron iglesias y asesinaron misioneros cuando pudieron, así intentaron limpiar sus tierras (Florescano, 2003: 201).
Por sus primeros avances, los rebeldes tomaron el fuerte del Mixtón, el cual también dio nombre a la guerra. Eran guerreros feroces, dispuestos a todo, como quedó grabado uno de sus gritos de guerra, el cual se tradujo como “hasta tu muerte o la mía”. Se encontraron en un punto de inflexión, no sólo se trató de quienes portaron las armas, también estuvieron sus familias. En el punto de mayor fuerza, sitiaron Guadalajara y casi la tomaron.
Para socavar la rebelión, tres expediciones llegaron a la zona de conflicto, las cuales fracasaron una tras otra. Frente tal escenario, el virrey, Antonio de Mendoza, decidió marchar al norte personalmente, con una fuerza compuesta de españoles e indígenas de comunidades leales. En 1542, el conflicto llegó a su fin con brutalidad a favor de las autoridades novohispanas, mientras que los cazcanes capturados terminaron como esclavos.
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