por Alef Pérez
En lo económico, político y social, Tenochtitlán articuló al imperio mexica. Para 1521, aquel centro urbano cayó frente los españoles y sus aliados indigenas, aunque resultó inviable habitarlo por el hedor de los cadáveres. A la orilla del lago, Coyoacán llegó a ser la capital temporal de los conquistadores. Sin embargo, el peso simbólico del pasado no estuvo ahí y en 1523 comenzaron a moverse al islote de la vieja ciudad derrotada.
Al convertirse en capital, la ciudad de México funcionó como centro de la vida económica, política y social de la Nueva España. La permanencia de algunos edificios prehispánicos fue considerada como el caso del mismo Templo Mayor para mantener una cierta memoria, lo cual fracasó y la destrucción material intentó sepultar el pasado. De su plaza Mayor derivaron las principales calles, calzadas y acequias, que dieron forma poco a poco a una nueva urbe.
En la ciudad de México, los poderes de la Nueva España encontraron su lugar. En su momento, la Catedral de la Asunción de María de México -hoy Metropolitana- fue en su momento el edificio más grande de América y tardó 250 años su construcción. Hernán Cortés tuvo una propiedad en plena plaza Mayor, aunque la misma terminó en manos de la corona como el Palacio Virreinal -hoy Palacio Nacional-. En lo cultural, la Real y Pontificia Universidad de México tuvo su sede en la misma urbe y constituyó un espacio para la educación superior. Por su parte, la Real Casa de Moneda de México también encontró lugar y permitió dar forma a la principal riqueza para la corona de estas tierras: la plata.
Otras construcciones quedaron próximas a las de relevancia de la ciudad de México, el ordenado trazo de la zona central quedó para las propiedades de los españoles y algunas calles fueron reservadas a algún oficio en particular como la de plateros (León, 2005: 24). Por su parte, la periferia resultó desorganizada, mientras las construcciones fueron de materiales perecederos, eran el lugar de las casas de los indigenas y de los leperos o pobres urbanos.
En el centro, la plaza Mayor articuló a la ciudad de México con la sede de las principales instituciones como la corte virreinal, la Real Audiencia y el arzobispado. Fue fundamental para el comercio, tanto de objetos procedentes del Viejo Continente a través de El Parián como los del consumo cotidiano con el mercado ambulante.
Comentarios
Publicar un comentario