por Alef Pérez
A pesar de ser los continentes armados de la Revolución mexicana un escenario dominado por los hombres, las mujeres estuvieron presentes. En parte, esto fue posible por tratarse de ejércitos irregulares, donde la voluntad de sumarse al mismo resultó el elemento fundamental para incorporarse.
En términos simbólicos, las “soldaderas” o “adelitas” llegaron a implantarse en el imaginario colectivo, lo cual tuvo sustento en las acciones de las mujeres dentro de los ejércitos revolucionarios. En los cuales sufrieron penurias y llegaron a soñar en una vida mejor a través de sus acciones.
Al ver la marea revolucionaria, algunas mujeres optaron por seguir a sus hombres a los ejércitos, otras se acercaron a los grupos armados en busca de pareja, lo cual resultó una forma de encontrar seguridad al dejar sus pueblos en ocasiones desérticos o por el gusto a la aventura. Lo más común, las labores cotidianas recayeron en aquellas acompañantes. Por ejemplo, en un buen número de casos, cocinaron para las tropas.
Tras los combates, las lesiones fueron atendidas en buena medida por mujeres. Aunque lo prolongado del conflicto y sus dimensiones provocó la creación de cuerpos especializados de atención a la salud de los soldados heridos. En un caso particular, al negarse la Cruz Roja a atender a los rebeldes, Elena Arizmendi creó la Cruz Blanca Neutral.
A su manera, como ya se vió, las mujeres llevaron elementos considerados propios de su genero a los ejércitos revolucionarios, mientras los adaptaron a situaciones extraordinarias. Sin embargo, también realizaron acciones aparentemente reservadas a los hombres, al ser combatientes activas. En su incorporación a las armas, decidieron llevar vestimentas de hombre y sus modales cambiaron para incorporarse en ambientes de extrema severidad.
De forma extraordinaria, algunas mujeres lograron escalar dentro de la jerarquía militar y tomaron el mando sobre brigadas armadas de hombres (Vazquez, 2021: 185). Lo cual significó consolidar un carácter para comandar y, en algunos casos, crear un ideario de lucha por el reparto de la tierra. En cierta medida, le dieron parte de su esencia a la bola de la Revolución.
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