por Alef Pérez
El Porfiriato transformó a la sociedad mexicana, la clase media llegó a posicionarse como una parte visible de la misma y en constante ampliación. Tal grupo logró tener diversos beneficios materiales por sus ingresos superiores a la mayoría de la población. Sin embargo, no tuvieron la capacidad de influir en las decisiones políticas y el sistema mostró muy pocos signos de estar dispuesto a una apertura para que ellos se sintieran representados.
En 1909, la aparente apertura democrática resultó el camino propicio para incorporar a la clase media a la vida política del país. Lo cual terminó por ser representado en la campaña presidencial de Francisco I. Madero y el Partido Antirreleccionista. En tal contexto, la organización electoral resultó amplia y planteó un posible cambio de gobierno por las urnas.
El régimen Porfirista mantuvo una postura hostil a la campaña presidencial del Partido Antirreleccionista y logró consumar un fraude electoral a su favor. En tal circunstancia, Madero decidió exiliarse y publicó el Plan de San Luis desde Texas, Estados Unidos. El documento declaró ilegales las elecciones y llamó a una revolución para el 20 de noviembre de 1910, que pretendió triunfar en poco tiempo y de forma incruenta.
Al comenzar el levantamiento, la Revolución maderista resultó muy diferente a lo pensado. Las clases medias urbanas mantuvieron una postura distante, mientras los campesinos decidieron organizarse. El reclamo por la tierra pasó a ser la motivación de la organización social. Los focos rebeldes resultaron pocos en un principio, aunque con el tiempo comenzaron a sumarse otros y crecieron en intensidad. Morelos y Chihuahua sobresalieron por la amplitud de su despliegue rebelde.
En los campos de batalla, los revolucionarios lograron en el sur la toma de Cuautla y de Cuernavaca, lo cual permitió amenazar a la misma capital del país. En el norte, capturaron Ciudad Juárez. Esta última, permitió el regreso de Madero a territorio mexicano para encabezar a los rebeldes.
En pocos meses, los revolucionarios alcanzaron algunos logros significativos, aunque estuvieron lejos de derrotar al gobierno. Sin embargo, Porfirio Díaz decidió abandonar la presidencia y dejó intacto a su régimen como herencia. Lo cual permitió la firma de los Tratados de Ciudad Juárez en mayo de 1911. El modernismo logró la organización del compromiso de un nuevo proceso electoral, mientras las demandas campesinas terminaron casi borradas del escenario nacional.
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De la Revolución maderista a la Guerra de Facciones.
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