Los españoles en Tenochtitlán

Entre noviembre de 1519 y junio de 1520, los españoles y sus aliados indigenas estuvieron asentados en Tenochtitlán. En buena medida, el pueblo común, -macehualtin- como la nobleza -pipiltin- no solo comprendió la falta de divinidad de los españoles, llegó a comprender su carácter parasitario y mezquino por vivir de ellos y su incesante búsqueda de oro. 

Por su parte, los españoles comenzaron a juzgar negativamente la cultura local para justificar sus actos y supuesta superioridad moral. Plantearon a los sacrificios humanos como un horror. Tal perspectiva, comenzó a conformar una leyenda negra de los mexicas, que resultó necesaria para desviar la atención de sus propios actos de barbarie.

En cierta medida, el desencuentro entre mexicas y españoles fue creciendo como pasaba el tiempo. En tal escenario, Hernán Cortés comprendió la imposibilidad de un sometimiento por propia voluntad de Tenochtitlán. En un acto de osadía, Moctezuma Xocoyotzin terminó como rehén de sus invitados, los cuales ejercieron control sobre su persona, aunque le permitieron algunas rutas de contacto con sus subordinados, esto para mantener su figura de tlatuani. 

Fuera de Tenochtitlán, los pueblos subordinados comenzaron a ver la debilidad de los mexicas como una oportunidad de liberarse de su dominación. Algunos tomaron la decisión de negarse a pagar el tributo o tomaron actitudes de franca hostilidad. Entre sus más cercanos, la Triple Alianza comenzó a desmoronarse por dudas de las noblezas de Tetzcoco y Tlacopan.  

A los ojos de los mexicas, la autoridad de Moctezuma perdió fuerza y respeto. En contraste, su medio hermano, Cuitláhuac comenzó a tener relevancia entre el pueblo común -macehualtin- y la nobleza -pipiltin-, en el surgió una figura capaz de oponerse a los abusos de los españoles. Así, los habitantes de Tenochtitlán comenzaron a plantearse la rebelión en contra de los españoles (Battcock, 2021: 29). Sin un nombramiento ritual en todo su esplendor para aquel momento, un nuevo tlatoani comenzó a ser reconocido entre los mexicas. 

Comentarios

  1. Buen día, Mtro. Alef Pérez. Le escribe Saraí Lizardi, egresada del CCH Vallejo y Gestora Cultural.

    Leí algunos de los artículos que publicó en la revista HistoriAgenda y me parecen importante las propuestas que señala respecto a las estrategias de enseñanza-aprendizaje de la materia de Historia. Actualmente, estoy realizando una investigación sobre la enseñanza de dicha asignatura, con el objetivo de diseñar un proyecto cultural que despierte la curiosidad de los jóvenes por conocer el patrimonio cultural urbano del centro histórico de la ciudad de México y al mismo tiempo pueda fungir como complemento de los temas vistos en el aula.
    Por tal motivo, tengo un interés genuino en entrevistarlo para conocer, desde su experiencia, cómo ha sido su proceso en la dinámica como profesor y también cómo ha sido la respuesta de los alumnos ante los temas y dinámicas del aula.

    Me despido, no sin atentes mencionar que soy fan de su blog y deseo que tenga un prospero y venturoso año 2026.

    Quedo atenta a su respuesta.

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