En la posrevolución, los campesinos y los obreros lograron un lugar fundamental en los discursos políticos, sin olvidar que buena parte de los cambios legislativos y, en ciertos momentos, las acciones de los gobiernos fueron para mejorar sus circunstancias. Sin duda, los explotados tuvieron una posición central en aquel momento histórico.
Lejos de las situaciones de los campesinos y obreros, la clase alta comenzó a recuperar espacios perdidos por la agitación revolucionaria de la década anterior. En especial en 1920, el gobierno proclamó una amnistía dirigida a permitir el retorno de la vieja élite porfirista al país. Así con los años, algunos exiliados en Estados Unidos o Europa retornaron para tomar las riendas de sus negocios, lo cual permitió recupera espacios sociales y crear nuevos para los más privilegiados.
Al observar a aquella clase alta, algunos buscaron mostrar elementos de superioridad social como si fueran una “aristocracia”, estuvieron orgullosos de tal situación de privilegio, tal forma de ostentar la riqueza fue una recuperación parcial de los escenarios sociales del Porfiriato.
Es de hacerse notar, en la posrevolución, la “aristocracia” no era como las tradicionales de otros tiempos y latitudes. El “derecho de sangre” resultó inexistente, no existió un título nobiliario capaz de representar los privilegios. En contraste, los apellidos resultaron importantes para mostrar cierta distinción social, resaltaron los compuestos, en ocasiones con una “y” para combinar o de forma especial los de origen francés (Collado, 2006: 91), sutilezas capaces de mostrar un supuesto origen superior.
Fuera de los apellidos como distinción o otros elementos del mismo tipo, la “aristocracia” resaltó por su capacidad de consumo, que resultó insultante para la sociedad, aunque algunos aspiraron a poseer los mismos vienes materiales. En buena medida, los lujos estuvieron en sus hogares lejos de la vista de la mayoría, aunque encontraron un especial gusto por aquellos capaces de lucirse en la vía pública como los automóviles, tal bien de consumo resultó escaso para aquel momento.
Al ser ostentosos, la “aristocracia” creó morbo alrededor de ella. Así, la prensa reservó espacios importantes para reportar su día a día y eventos como bodas. Sin olvidar, encontró lugares propios y aislados, por ejemplo, el “Country Club” de la ciudad de México. Es posible decir, el dinero fue el verdadero diferenciado social.
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