Las mujeres en pie de lucha durante la posrevolución

 En los años veinte y treinta del siglo pasado, México estuvo inmerso en un radicalismo creativo capaz de influir en diversos campos, por ejemplo, experimentó el muralismo y vivió la Expropiación Petrolera. Sin olvidar, la sociedad comenzó a recrearse a través de sus luchas como la de los obreros por sus derechos o la de los campesinos por la tierra. Sin olvidar, algunas mujeres alzaron la vos por un mundo mejor para su propio genero. 

Al ver en detalle, las mujeres en pie de lucha no representaron un frente común y se encontraron dispersas por cada una de sus propias realidades sociales. En otro aspecto, algunas participaron dentro de los caudales institucionales como parte del sistema y otras llegaron a mostrarse en escenarios más radicales. 

Para los años treinta del siglo XX, los congresos feministas llegaron a ser parte del panorama político. En algunas ocasiones, las representantes del Partido Nacional Revolucionario (PNR) y del Partido Comunista Mexicano (PCM) compartieron recinto para debatir sus ideas. En 1935, el Frente Único Pro-Derechos de las Mujeres (FUPDM) fue fundado y convocó organizaciones de al menos 25 estados de la república.  

En más de una ocasión, la protesta fue de los hombres en contra de compañeras en su ámbito laboral, esto al ser vistas ellas como una amenaza. Frente la hostilidad masculina, algunas mujeres organizaron su propia lucha por su puestos de trabajo como se vió en la administración pública (Porter, 2006: 197). Así,  las trabajadoras comprendieron la importancia de luchar por sus derechos y la necesidad de que los varones comprendieran eso. 

En 1937, al escuchar las luchas de las mujeres, el presidente, Lazaro Cárdenas decidió mandar una iniciativa para establecer el voto femenino, un derecho social fundamental. A pesar de la reticencia de buena parte de las cámaras, la iniciativa logró pasar el filtro del poder Legislativo, el factor de la disciplina partidista resultó fundamental. Sin embargo, al encontrarse nuevamente en manos del poder Ejecutivo, la Ley fue archivada y no entró en vigor. En aquel momento, las posturas que consideraron la existencia de un sexo débil y manipulable por parte de grupos conservadores ganó. 

Comentarios