por Alef Pérez
En la segunda mitad del siglo XVIII, las Reformas borbónicas buscaron centralizar para favorecer a la corona española en sus colonias de América frente grupos regionales de interés. En lo político, la burocracia fue fortalecida y sus lealtades se afianzaron en la metrópolis. En lo económico, la recaudación impositiva mejoró sustancialmente, algo similar sucedió con el comercio. En lo social, los españoles lograron recuperar posiciones dentro del gobierno y en otros ámbitos de manos de los criollos.
En el momento de radicalizarse las Reformas borbónicas, los jesuitas eran un grupo religioso incorporado a diversas comunidades en el centro y norte de la Nueva España. Su función fundamental fue llevar a los indios idolatras a la fe católica y educar a los criollos. Sin olvidar, llegaron a incorporarse de forma plena a las localidades donde vivieron. A través de las letras, comenzaron a crear una identidad novohispana separada de la monarquía.
En su impulso de las Reformas borbónicas, en 1767, la corona española decidió expulsar a los jesuitas de sus territorios por su postura autónoma y lealtad al papado. En el caso de la Nueva España, la orden llegó repentinamente y así tuvo que ser ejecutada. El golpe cimbró a varios sectores sociales desde algunas comunidades indigenas y a los criollos.
Al marcharse los jesuitas por su expulsión, la Nueva España quedó en una situación de tensión social. Diversos lugares en el norte llegaron a la rebelión, aunque los más visibles fueron en el Reino de Michoacán hoy el estado de Michoacán, en la Nueva Galicia en la parte correspondiente al actual estado de Guanajuato y en la Intendencia de San Luis Potosí el territorio correspondiente al actual estado San Luis Potosí (Baena, 2013: 149). La situación estuvo a punto de convertirse en revolucionaria, no lo logró por la falta de interacción entre los diversos puntos de movilización.
En el ámbito militar, la Nueva España amplió y preparó a su ejército para estar listo frente una posible invasión inglesa, lo cual resultó útil frente las sublevaciones. Es de hacerse notar, la resistencia llegó a prolongarse durante dos años. La represión resultó brutal y dejó un rastro de resentimiento entre la población.
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